Santos: Marcelino de Roma, mártir; Pablo Leo Bao-Tinh, mártir. Beata Cristina Pallancia, religiosa.
Vísperas I de mañana: todo propio. Tomo II: p. 616. Para los fieles: p. 273. Edición popular: pp. 446 y 443. Feria (Blanco).
TAMPOCO ELLOS LE CREYERON
Hch 4, 13-21; Mc 16, 9-15
El encabezado de este comentario sirve por igual para describir tanto la obtusa cerrazón de los dirigentes judíos que rechazaron el testimonio de Pedro y Juan, como la inflexible falta de fe de los Doce que no daban crédito al testimonio de Magdalena. Las autoridades de Jerusalén y los discípulos tenían algo en común: eran israelitas que conocían la Ley de Moisés y veneraban a Dios en el templo. También tenían claras diferencias: unos eran seguidores y otros oponentes de Jesús de Nazaret. En los días inmediatos al evento pascual de Jesús parecían formar parte de un mismo grupo de incrédulos. La experiencia de la resurrección de Jesús no podía ventilarse ni compartirse de manera creíble a las primeras de cambio. Objeciones de uno y otro tipo podían adelantar para desautorizar el mensaje sobre Jesús resucitado. Paulatinamente los discípulos irían rindiéndose ante las señales de la nueva presencia del Señor; en cambio los jefes del pueblo continuarían sus castigos y amenazas.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 43)
El Señor liberó a su pueblo y lo llenó de alegría; al pueblo elegido lo colmó de júbilo. Aleluya.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu bondad sin límites aumentas cada día el número de los que creen en ti, mira con amor a tus elegidos, que han nacido a una nueva vida por medio del bautismo y concédeles alcanzar la resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
No podemos callar lo que hemos visto y oído.
Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 13-21
En aquellos días, los sumos sacerdotes, los ancianos y los escribas, se quedaron sorprendidos al ver el aplomo con que Pedro y Juan hablaban, pues sabían que eran hombres del pueblo sin ninguna instrucción. Ya los habían reconocido como pertenecientes al grupo que andaba con Jesús, pero no se atrevían a refutarlos, porque ahí estaba de pie, entre ellos, el hombre paralítico que había sido curado.
Por consiguiente, les mandaron que salieran del sanedrín, y ellos comenzaron a deliberar entre sí: "¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Han hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que no podemos negar; pero a fin de que todo esto no se divulgue más entre el pueblo, hay que prohibirles con amenazas hablar en nombre de Jesús".
Entonces mandaron llamar a Pedro y a Juan y les ordenaron que por ningún motivo hablaran ni enseñaran en nombre de Jesús. Ellos replicaron: "Digan ustedes mismos si es justo delante de Dios obedecerlos a ustedes antes que a Dios. Nosotros no podemos dejar de contar lo que hemos visto y oído".
Los miembros del sanedrín repitieron las amenazas y los soltaron, porque no encontraron la manera de castigarlos, ya que el pueblo entero glorificaba a Dios por lo sucedido.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Comentario:
Un milagro problemático
Estos días de la Octava de Pascua hemos presenciado el
tremendo impacto que tuvo en el pueblo y en las autoridades judías el milagro
de la curación de un paralítico de nacimiento. El milagro, que debía ser un
motivo de gozo, se convierte en piedra de tropiezo para los sumos sacerdotes
que llegan a decir cosas como: "¿Qué vamos a hacer con estos hombres? Han
hecho un milagro evidente, que todo Jerusalén conoce y que no podemos
negar..." ¡No parece sino que el manifiesto amor de Dios se ha convertido
en un problema para ellos!
El ser humano es un manojo de contradicciones. Nada le hace
tanta falta como el amor de Dios, ¡y cuando llega este amor a visitarlo a
menudo le cierra la puerta! Aprendamos de este pasaje de la primera lectura a
preguntarnos si acaso no será nuestro caso: ¿no será que pedimos a Dios que nos
ayude, y nos ponemos en sus manos, y luego saltamos de esas manos para buscar
nuestros caprichos? He conocido parejas que quieren que Dios los defienda
porque se sienten acosados por "malos espíritus" mientras viven... en
adulterio.
La contradicción parte de cómo entendemos eso de que Dios
"nos ayude". Es fácil entenderlo como una fuerza "extra",
que viniendo del Omnipotente, no puede fallar, y que va a lograr lo que
nuestras fuerzas exiguas no podían. ¡Esto es pura magia! La magia es utilizar
fuerzas adicionales a nuestras fuerzas para buscar NUESTROS propósitos. La fe,
por el contrario, es acoger la luz divina para conocer los propósitos DEL
SEÑOR.
Del salmo 117 R/. La diestra del Señor ha hecho maravillas. Aleluya.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. El Señor es mi fuerza y mi ale-gría; en el Señor está mi salvación. Escuchemos el canto de victoria que sale de la casa de los justos: R/.
"La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo". No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me abandonó a la muerte. R/.
Ábranme las puertas del templo, que quiero entrar a dar gracias a Dios. Ésta es la puerta del Señor y por ella entrarán los que le viven fieles. Te doy gracias, Señor, pues me escuchaste y fuiste para mí la salvación. R/.
SECUENCIA opcional
ACLAMACIÓN (Sal 117, 24) R/. Aleluya, aleluya.
Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. R/.
Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.
Del santo Evangelio según san Marcos: 16, 9-15
Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció primero a María Magdalena, de la que había arrojado siete demonios. Ella fue a llevar la noticia a los discípulos, los cuales estaban llorando, agobiados por la tristeza; pero cuando la oyeron decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron.
Después de esto, se apareció en otra forma a dos discípulos, que iban de camino hacia una aldea. También ellos fueron a anunciarlo a los demás; pero tampoco a ellos les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no les habían creído a los que lo habían visto resucitado. Jesús les dijo entonces: "Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
(El Resucitado nos envía a todas partes.La Buena Noticia no debe ser restricta a determinados pueblos, razas o condiciones sociales o espirituales. La Buena Noticia de la Salvación, de que Dios es Padre y sólo quiere nuestro bien no tiene límites.
El anuncio se realiza con palabras y con obras, indisolublemente ligadas por el Espíritu de Aquel que nos ha rescatado.
Con la palabra anunciamos al Señor Resucitado.
Con las obras, damos testimonio veraz de su presencia.
-En este mundo enfermo e inhumano, la caridad es prodigio. La caridad cura, sana, reconcilia, trae la paz, construye la justicia, restituye la dignidad-
Es un mensaje no exento de peligros.
Pero no hay que temer, Él vá con nosotros.)
No se dice Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE PASCUA
El Misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este día, en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado.
Porque Él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo: muriendo, destruyó nuestra muerte, y resucitando, restauró la vida.
Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ga 3, 27)
Todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Aleluya.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Mira, Señor, con bondad, a estos hijos tuyos que has renovado por medio de los sacramentos, y condúcelos al gozo eterno de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.
