MONICIÓN DE ENTRADA
Recibid,
queridos hermanos y hermanas nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía.
Este Segundo Domingo de Pascua es un eco claro del Domingo de Resurrección.
Jesús está vivo y se aparece a los discípulos. Jesús está vivo, asimismo, para
nosotros. Y Él nos ofrece, de manera real, su Cuerpo y su Sangre en el altar.
En ese milagro permanente y repetido siempre el “día primero de la semana”
desde hace más de dos mil años. La alegría de la Pascua está entre nosotros y
hemos de demostrarlo vivamente, en la fuerza de nuestros cantos, en el amor,
cordialidad y solidaridad con nuestros hermanos que están a nuestro lado. Y
también con aquellos que no pudieron o no quisieron venir a nuestra asamblea
litúrgica. Recordaos, finalmente, que hoy, además, en este Domingo Segundo de
Pascua, celebramos la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por el
anterior Pontífice, el siempre recordado Juan Pablo II. La Iglesia universal
vive, además, muchas novedades con la llegada del Papa Francisco a la Cátedra
de Pedro… Y ya sabéis que en Pascual el Espíritu Santo todo lo hace nuevo.
Iniciamos, pues, con toda nuestra alegría esta Eucaristía, cantando…
MONICIONES SOBRE LAS
LECTURAS
1.- La
primera lectura es del Libro de los Hechos de los Apóstoles y nos presenta ya a
los discípulos fuertes y convencidos, tras la llegada del Espíritu, en
Pentecostés. Pedro y los demás continúan la obra de Jesús, curando enfermos y
enseñando paz y amor. Y claro crecía el número de creyentes.
S.-
Este salmo 117 era el Himno principal de la liturgia judía de la Fiesta de los
Tabernáculos, de las Tiendas. Se cantaba en procesión. El salmista se inspiró
en los éxitos militares de Judas Macabeo contra los sirios. Para nosotros es,
hoy, una confirmación del éxito mesiánico de Jesús de Nazaret. Es la piedra
angular despreciada por otros y fundamental para nuestra vida. Además es el que
hemos cantado en Día de la Pascua de Resurrección
2.-
Comenzamos hoy la lectura del Libro de la Apocalipsis que haremos durante los
siguientes domingos. La especial profecía de Juan el evangelista nos habla de
la gloria celeste de Jesús el Resucitado. Hay mucha enseñanza en ese libro y
hemos de estar atentos para aprovecharla.
3.- El
fragmento del evangelio de Juan, sobre la aparición a los discípulos y la
conversión del Apóstol Tomás es el utilizado en los tres ciclos litúrgicos: A,
B y C. Y es lógico porque reúne todos los elementos juntos que se dieron en la
Resurrección. El evangelio de San Juan, escrito muchos años después que los
otros tres evangelios sinópticos, encierra una enorme capacidad descriptiva y
una gran hondura
Lectura de Postcomunión
MONICIÓN
Escuchemos
con atención esta breve plegaria que el sacerdote Javier Leoz ha compuesto para
nosotros y para estos momentos finales de la Eucaristía de este Segundo Domingo
de Pascua
¡CON MI IGLESIA, CREO EN TI,
SEÑOR!
Porque,
sé que, los Apóstoles
débiles
y santos, con virtudes y defectos,
nos
han dejado esta Iglesia que es Madre y sierva
Santa
y pecadora, grande y pequeña,
Rica
y pobre, pero esplendorosa
por
la alegría de tu Pascua Resucitadora
¡ALELUYA, CREO, CON TU
IGLESIA, EN TI SEÑOR!
Exhortación de despedida
Qué
la alegría de la Pascua llene nuestros corazones y podamos proclamar el mundo
que estamos felices. Jesús ha resucitado y todo se hace nuevo. El mundo vuelve
a florecer pleno de fe, de esperanza y de amor.
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