Misa de la aurora
ANTÍFONA
DE ENTRADA (Cfr. Is 9, 2- 6; Lc 1, 33 )
Hoy brillará una luz sobre
nosotros, porque nos ha nacido el Señor; se le llamará Admirable, Dios,
Príncipe de la paz, Padre del mundo futuro, y su Reino no tendrá fin.
Se dice Gloria.
ORACIÓN
COLECTA
Señor, Dios todopoderoso, que
has querido iluminarnos con la luz nueva de tu Verbo hecho carne, concédenos
que nuestras obras concuerden siempre con la fe que ha iluminado nuestro
espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA
DE LA PALABRA
Mira a tu salvador que
llega.
Del
libro del profeta Isaías: 62, 11.12
Escuchen lo que el Señor hace
oír hasta el último rincón de la tierra: "Digan a la hija de Sión: Mira
que ya llega tu salvador. El premio de su victoria lo acompaña y su recompensa
lo precede. Tus hijos serán llamados 'Pueblo santo', 'Redimidos del Señor', y a
ti te llamarán 'Ciudad deseada', 'Ciudad no abandonada'".
Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Del
salmo 96 R/. Reina el Señor, alégrese la tierra.
Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Los
cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, con el Señor y bendigan su santo nombre. R/.
Nos ha salvado por su
misericordia.
De la
carta del apóstol san Pablo a Tito: 3, 4-7
Hermano: Al manifestarse la
bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor a los hombres, Él nos salvó, no
porque nosotros hubiéramos hecho algo digno de merecerlo, sino por su
misericordia. Lo hizo mediante el bautismo, que nos regenera y nos renueva, por
la acción del Espíritu Santo, a quien Dios derramó abundantemente sobre
nosotros, por Cristo, nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, nos
convertiremos en herederos, cuando se realice la esperanza de la vida eterna.
Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN
(Lc 2, 14) R/. Aleluya, aleluya
Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres de buena
voluntad. R/.
Los pastores encontraron
a María, a José y al niño.
Del santo
Evangelio según san Lucas: 2, 15-20
Cuando los ángeles los dejaron
para volver al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vayamos hasta
Belén, para ver eso que el Señor nos ha anunciado".
Se fueron, pues, a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño,
recostado en el pesebre. Después de verlo, contaron lo que se les había dicho
de aquel niño, y cuantos los oían quedaban maravillados. María, por su parte
guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón.
Los pastores se volvieron a sus campos, alabando y glorificando a Dios por todo
cuanto habían visto y oído, según lo que se les había anunciado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo. A las
palabras: "y por obra..." hay que arrodillarse.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Que nuestras ofrendas, Señor,
sean dignas del misterio de Navidad que estamos celebrando, para que tú, que
nos has revelado a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos hagas
participar, por este pan y este vino, de su vida inmortal. Por Jesucristo,
nuestro Señor.
Prefacio
I-III de Navidad.
ANTÍFONA
DE LA COMUNIÓN (Cfr. Za 9. 9)
¡Salta de alegría, hija de
Sión! ¡Lanza gritos de gozo, hija de Jerusalén! He aquí que viene tu Rey, el
Santo, el Salvador del mundo.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, que nos has
reunido para celebrar, llenos de júbilo, el nacimiento de tu Hijo, concédenos
penetrar con fe profunda en este misterio y encontrar en Él la fuente de un
amor cada vez más generoso. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa
del día
YA
REINA TU DIOS
Is
52,7-10; Hb 1,1-6; Jn 1,1-18
El anhelo de la paz era una necesidad añeja en el pueblo de Israel Dada su
ubicación geográfica habían sufrido invasiones y despojos de forma constante
por parte de numerosos invasores. No obstante su pequeñez numérica y lo
estrecho de su territorio mantuvieron siempre su conciencia libertaria. El
Señor los había rescatado de la esclavitud egipcia y los había aleccionado para
que defendieran su libertad ante propios (reyes con ínfulas de faraones) y
extraños (invasores que se sentían soberanos del mundo). Por esa razón, el
profeta Isaías cantaba con tanto entusiasmo la buena noticia de la recuperación
de la libertada. No había dudas, el Señor intervendría en la historia,
suscitando personas decididas que dedicaran su vida y sus recursos, para
liberar a su pueblo. En el himno del Evangelio de san Juan, el evangelista
celebra la encarnación del Verbo. La Sabiduría personificada que ha asistido a
Dios desde el principio, se ha hecho carne en la persona de Jesús. Jesús no
viene a imponerse por mediación de las armas. Es portador de la intimidad del
Padre, es el portador de la luz que puede llenar de dicha la vida de su pueblo.
ANTÍFONA
DE ENTRADA (Is 9, 6)
Un niño nos ha nacido, un hijo
se nos ha dado. La insignia del poder está sobre sus hombros y se le llamará Ángel
del Gran Consejo.
Se dice Gloria
ORACIÓN
COLECTA
Dios nuestro, que de modo
admirable creaste al hombre a tu imagen y semejanza, y de modo más admirable lo
elevaste con el nacimiento de tu Hijo, concédenos participar de la vida divina
de aquel que ha querido participar de nuestra humanidad. Por nuestro Señor
Jesucristo...
LITURGIA
DE LA PALABRA
La tierra entera verá la
salvación que viene de nuestro Dios.
Del
libro del profeta Isaías: 52, 7-10
¡Qué hermoso es ver correr
sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, al mensajero que trae la
buena nueva, que pregona la salvación, que dice a Sión: "Tu Dios es
rey"!
Escucha: Tus centinelas alzan la voz y todos a una gritan alborozados, porque
ven con sus propios ojos al Señor, que retorna a Sión.
Prorrumpan en gritos de alegría, ruinas de Jerusalén, porque el Señor rescata a
su pueblo, consuela a Jerusalén. Descubre el Señor su santo brazo a la vista de
todas las naciones. Verá la tierra entera la salvación que viene de nuestro
Dios.
Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Del
salmo 97 R/. Toda la tierra ha visto al Salvador.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra y su
santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel. R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los
pueblos y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos al son de
los clarines al Señor, nuestro rey. R/.
Dios nos ha hablado por
medio de su Hijo.
De la
carta a los hebreos: 1, 1-6
En distintas ocasiones y de
muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres, por boca de los profetas.
Ahora, en estos tiempos, que son los últimos, nos ha hablado por medio de su
Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por medio del cual hizo
el universo.
El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la imagen fiel de su ser y el sostén
de todas las cosas con su palabra poderosa. El mismo, después de efectuar la
purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la majestad de Dios, en
las alturas, tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más excelso es el
nombre que, como herencia, le corresponde.
Porque ¿a cuál de los ángeles le dijo Dios: Tú eres mi Hijo; yo te he
engendrado hoy? ¿O de qué ángel dijo Dios: Yo seré para él un padre y él será
para mí un hijo? Además, en otro pasaje, cuando introduce en el mundo a su
primogénito, dice: Adórenlo todos los ángeles de Dios.
Palabra de Dios.Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN
R/. Aleluya, aleluya.
Un día sagrado ha brillado para nosotros. Vengan, naciones, y adoren al Señor,
porque hoy ha descendido una gran luz sobre la tierra. R/.
Aquel que es la Palabra
se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Del santo
Evangelio según san Juan: 1, 1-18
En el principio ya existía
aquel que es la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios.
Ya en el principio Él estaba con Dios. Todas las cosas vinieron a la existencia
por Él y sin Él nada empezó de cuanto existe. Él era la vida, y la vida era la
luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas y las tinieblas no la
recibieron.
Hubo un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Éste vino como testigo,
para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no
era la luz, sino testigo de la luz.
Aquel que es la Palabra era la luz verdadera, que ilumina a todo hombre que
viene a este mundo. En el mundo estaba; el mundo había sido hecho por Él y, sin
embargo, el mundo no lo conoció.
Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron; pero a todos los que lo
recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios, a los que creen en su
nombre, los cuales no nacieron de la sangre, ni del deseo de la carne, ni por
voluntad del hombre, sino que nacieron de Dios.
Y aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. Hemos visto
su gloria, gloria que le corresponde como a Unigénito del Padre, lleno de
gracia y de verdad.
Juan el Bautista dio testimonio de Él, clamando: "A éste me refería cuando
dije: 'El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya
existía antes que yo' ".
De su plenitud hemos recibido todos gracia sobre gracia. Porque la ley fue dada
por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad vinieron por
Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás. El Hijo unigénito, que está en el
seno del Padre, es quien lo ha revelado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo. A las
palabras: 'y por obra..." hay que arrodillarse.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, en la fiesta
solemne de la Navidad, esta ofrenda que nos reconcilia contigo de un modo
perfecto, y encierra en sí la plenitud del culto que los hombres podemos tributarte.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio
I-III de Navidad.
ANTÍFONA
DE LA COMUNIÓN (Sal 97, 3)
Sobre toda la superficie de la
tierra se ha contemplado la salvación que viene de nuestro Dios.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios misericordioso,
que el salvador del mundo, que hoy nos ha nacido para comunicarnos su vida
divina, nos dé también el don de su inmortalidad. El cual vive y reina por los
siglos de los siglos.
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