
Santos: Francisca Xavier Cabrini, fundadora; Isquirión
de Alejandría, mártir. Beata María de Pisa, religiosa.
Vísperas I del domingo: 4a
semana del Salterio Tomo I: pp. 869, 184 y 177. Para los fieles: pp. 722, 45, 8
y 65. Edición popular: pp. 289, 412 y 415 (1 La antífona del cántico evangélico
es del día 23 para I y II Vísperas). Feria privilegiada (Morado)
LO CEDO AL SEÑOR DE POR
VIDA
1 Sm 1,24-28; Lc 1,46-56
Dos himnos de alabanza a Dios están asociados a estas mujeres.
Tanto Ana, madre de. Samuel como María, madre de Jesús, proclaman su gratitud
al Señor por la maternidad recién descubierta. El nacimiento de un hijo fue
visto por estas dos mujeres como el momento más decisivo en su vida. La suerte
de. Israel cambiaría porque esos israelitas fieles–Samuel y Jesús de
Nazaret—dejarían al igual que sus madres, que Dios guiara su vida por los
caminos de la justicia y la paz. Esas dos biografías marcarían un vuelco significativo
en la situación del pueblo. Dios, amigo de los pobres y defensor de los
pequeños, suscitaría una transformación favorable en la vida de su pueblo. La
salvación que Dios trae, se concreta en el desmoronamiento de los planes de los
soberbios opresores. Samuel desarticula la red de injusticia que habían tejido
los hijos del sacerdote Elí en el templo. El Señor Jesús derriba el sistema
mercantil emplazado en los atrios del templo de Jerusalén. Los augurios
proféticos cantados por estas mujeres se hicieron realidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal
23, 7)
Puertas, ábranse de par en par; agrándense
portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que al ver al hombre caído y condenado a la muerte,
quisiste rescatarlo con la venida de tu Hijo, concede a cuantos creemos en el
misterio de su encarnación, participar algún día de su vida inmortal. Por
nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Ana dio gracias por el nacimiento de Samuel.
Del primer libro de
Samuel: 1, 24-28
En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño,
a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un
costal de harina y un odre de vino. Una vez sacrificado el novillo, Ana
presentó el niño a Elí y le dijo: "Escúchame, señor: te juro por mi vida
que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor.
Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que Él me ha concedido. Por eso,
ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por
vida". Y adoraron al Señor.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Comentario:
Consagrado desde niño
A nuestra mentalidad puede parecerle extraño que una madre done a
su hijo, apenas terminada su lactancia. Mucho más si se trata de un hijo tan
anhelado. Aún más si se trata de entregar ese hijo a Dios. Para nuestra
sociedad occidental la religión es un asunto personal, y por ello decidir la
vida de una persona de cara a Dios se ve casi como una ofensa a la libertad del
individuo. Por todo ello, la primera lectura de hoy nos obliga a preguntarnos
sobre nuestras propias opciones y nuestro modo de entender la libertad.
Procedamos por orden. Ana había pedido un niño a Dios, porque era
estéril. No quiere, sin embargo, ser dueña de una vida sino testigo de una
victoria. Y eso es lo que le da Dios y lo que ella canta, según hemos escuchado
hoy: una victoria. La historia de Ana ha quedado señalada por el poder del Dios
vivo y no por las fuerzas de la muerte o de la nada. El niño no es objeto de
posesión sino señal de bendición. Una lección para nosotros: pedir a Dios algo
no puede ser excluir a Dios de su pleno señorío sobre todo y sobre todos.
Está el tema de un niño consagrado a Dios. Para ser honestos,
hemos de preguntarnos, cuando se trata de niños, qué opciones tomamos o toman
sus padres. Es una ilusión pensar que la libertad consiste en no proponer o no
decidir nada. El papá que nunca lleva a su hijo a una clase de religión ha
tomado una opción por él: ha decidido mostrarle el mundo como un tejido de
elementos, relaciones e intereses en los que Dios no importa. O como otros han
dicho: no decidir es una decisión y no escoger es un modo, a veces pésimo, de
elección.
Así que seamos críticos con nuestro mundo y nuestra cultura: ¿a
qué están "consagrados" nuestros niños y jóvenes? ¿Hacia dónde se
dirigen, casi inevitablemente, sus pasos cuando llegan a la adolescencia o a la
educación superior? ¿Es acaso un azar, una gigantesca casualidad, que las estadísticas
de droga, fornicación o aborto se disparen al llegar a ciertas edades, hasta el
punto que podemos prácticamente predecir cuántos muchachos o cuántas niñas
pasarán por esas espantosas realidades que seguramente los van a marcar de por
vida? ¿No es esa una "consagración", lamentablemente no al Dios vivo,
sino a los ídolos muertos?
1 Samuel 2 R/. Mi corazón
se alegra en Dios, mi salvador.
Mi corazón se alegra en el Señor, en Dios me siento yo fuerte y seguro. Ya
puedo responder a mis contrarios, pues eres tú, Señor, el que me ayuda. R/.
El arco de los fuertes se ha quebrado, los débiles se ven de fuerza llenos. Se
ponen a servir por un mendrugo los antes satisfechos; y sin tener que trabajar,
pueden saciar su hambre los hambrientos. Siete veces da a luz la que era
estéril y la fecunda ya dejó de serio. R/.
Da el Señor muerte y vida, deja morir y salva de la tumba; Él es quien
empobrece y enriquece, quien abate y encumbra. R/.
Él levanta del polvo al humillado, al oprimido saca de su oprobio, para hacerlo
sentar entre los príncipes en un trono glorioso. R/.
ACLAMACIÓN R/. Aleluya,
aleluya.
Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven a salvar al hombre, que
modelaste del barro. R/.
Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo
puede.
Del santo Evangelio según
san Lucas: 1, 46-56
En aquel tiempo, dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi
espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la
humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones,
porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.
Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los
que lo temen. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón
altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos
los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo
había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para
siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Comentario:
Cantos de victoria
Ana canta con júbilo irreprimible que Dios ha vencido; María
proclama con entusiasmo contagioso que Dios es grande y misericordioso. Creemos
en un Dios que salva, un Dios que no es espectador lejano ni gerente ocupado de
un universo ancho y ajeno.
Vivir significa escoger, y la escogencia fundamental es: ¿quiero,
sí o no, ser el centro de mi propia vida? Si digo que sí, convierto mentalmente
a los demás en mis siervos y los considero de entrada como gente que me debe
pleitesía o servicios. Serán instrumentos de mi poder, no hermanos de mi
caminar. Mi elección egoísta sólo puede ser destruida por un acto que restituya
a mi hermano en su calidad de hijo amado del único Dios y Señor de todos.
Y porque tales son las consecuencias y el modo de nuestras
acciones hay que decir que la justicia de Dios no es la de un observador
neutral. La palabra "neutro" significa originalmente: "ni uno ni
otro"; y no es así la mirada de Dios ni es así su actuar. Dios no es
"ni de uno ni de otro" sino "de ambos, de todos". La
justicia de Dios equivale a la realización de su señorío y a la llegada de su
reinado. Frente a Él caen los imperios de nuestras pretensiones y mentiras,
representadas en el cántico de María por aquellos que se tienen por ricos,
soberbios y poderosos. Sólo su grandeza, sólo su belleza, sólo su sabiduría
quedan en pie cuando aparece.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Confiados, Señor, en tu misericordia, venimos a tu altar con
nuestros dones, a fin de que la celebración de esta Eucaristía nos purifique de
nuestros pecados.
Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Prefacio II/A o II/B de
Adviento.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
(Lc 1, 46. 49)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque ha hecho en mí
maravillas el Todopoderoso.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Que la recepción de este sacramento nos dé fuerza, Señor, para
prepararnos a la venida de nuestro salvador con la práctica de las buenas
obras, y podamos así, alcanzar el premio de la felicidad eterna. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Homilías de Fr. Nelson
Medina, O.P.