22 de diciembre de 2012

22 de Diciembre. Feria de Adviento. Ciclo C




Santos: Francisca Xavier Cabrini, fundadora; Isquirión de Alejandría, mártir. Beata María de Pisa, religiosa.

Vísperas I del domingo: 4a semana del Salterio Tomo I: pp. 869, 184 y 177. Para los fieles: pp. 722, 45, 8 y 65. Edición popular: pp. 289, 412 y 415 (1 La antífona del cántico evangélico es del día 23 para I y II Vísperas). Feria privilegiada (Morado)

LO CEDO AL SEÑOR DE POR VIDA
1 Sm 1,24-28; Lc 1,46-56
Dos himnos de alabanza a Dios están asociados a estas mujeres. Tanto Ana, madre de. Samuel como María, madre de Jesús, proclaman su gratitud al Señor por la maternidad recién descubierta. El nacimiento de un hijo fue visto por estas dos mujeres como el momento más decisivo en su vida. La suerte de. Israel cambiaría porque esos israelitas fieles–Samuel y Jesús de Nazaret—dejarían al igual que sus madres, que Dios guiara su vida por los caminos de la justicia y la paz. Esas dos biografías marcarían un vuelco significativo en la situación del pueblo. Dios, amigo de los pobres y defensor de los pequeños, suscitaría una transformación favorable en la vida de su pueblo. La salvación que Dios trae, se concreta en el desmoronamiento de los planes de los soberbios opresores. Samuel desarticula la red de injusticia que habían tejido los hijos del sacerdote Elí en el templo. El Señor Jesús derriba el sistema mercantil emplazado en los atrios del templo de Jerusalén. Los augurios proféticos cantados por estas mujeres se hicieron realidad.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 23, 7)
Puertas, ábranse de par en par; agrándense portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que al ver al hombre caído y condenado a la muerte, quisiste rescatarlo con la venida de tu Hijo, concede a cuantos creemos en el misterio de su encarnación, participar algún día de su vida inmortal. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA
Ana dio gracias por el nacimiento de Samuel.

Del primer libro de Samuel: 1, 24-28
En aquellos días, Ana llevó a Samuel, que todavía era muy pequeño, a la casa del Señor, en Siló, y llevó también un novillo de tres años, un costal de harina y un odre de vino. Una vez sacrificado el novillo, Ana presentó el niño a Elí y le dijo: "Escúchame, señor: te juro por mi vida que yo soy aquella mujer que estuvo junto a ti, en este lugar, orando al Señor. Éste es el niño que yo le pedía al Señor y que Él me ha concedido. Por eso, ahora yo se lo ofrezco al Señor, para que le quede consagrado de por vida". Y adoraron al Señor. 
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Comentario:
Consagrado desde niño

A nuestra mentalidad puede parecerle extraño que una madre done a su hijo, apenas terminada su lactancia. Mucho más si se trata de un hijo tan anhelado. Aún más si se trata de entregar ese hijo a Dios. Para nuestra sociedad occidental la religión es un asunto personal, y por ello decidir la vida de una persona de cara a Dios se ve casi como una ofensa a la libertad del individuo. Por todo ello, la primera lectura de hoy nos obliga a preguntarnos sobre nuestras propias opciones y nuestro modo de entender la libertad.

Procedamos por orden. Ana había pedido un niño a Dios, porque era estéril. No quiere, sin embargo, ser dueña de una vida sino testigo de una victoria. Y eso es lo que le da Dios y lo que ella canta, según hemos escuchado hoy: una victoria. La historia de Ana ha quedado señalada por el poder del Dios vivo y no por las fuerzas de la muerte o de la nada. El niño no es objeto de posesión sino señal de bendición. Una lección para nosotros: pedir a Dios algo no puede ser excluir a Dios de su pleno señorío sobre todo y sobre todos.

Está el tema de un niño consagrado a Dios. Para ser honestos, hemos de preguntarnos, cuando se trata de niños, qué opciones tomamos o toman sus padres. Es una ilusión pensar que la libertad consiste en no proponer o no decidir nada. El papá que nunca lleva a su hijo a una clase de religión ha tomado una opción por él: ha decidido mostrarle el mundo como un tejido de elementos, relaciones e intereses en los que Dios no importa. O como otros han dicho: no decidir es una decisión y no escoger es un modo, a veces pésimo, de elección.

Así que seamos críticos con nuestro mundo y nuestra cultura: ¿a qué están "consagrados" nuestros niños y jóvenes? ¿Hacia dónde se dirigen, casi inevitablemente, sus pasos cuando llegan a la adolescencia o a la educación superior? ¿Es acaso un azar, una gigantesca casualidad, que las estadísticas de droga, fornicación o aborto se disparen al llegar a ciertas edades, hasta el punto que podemos prácticamente predecir cuántos muchachos o cuántas niñas pasarán por esas espantosas realidades que seguramente los van a marcar de por vida? ¿No es esa una "consagración", lamentablemente no al Dios vivo, sino a los ídolos muertos?


1 Samuel 2 R/. Mi corazón se alegra en Dios, mi salvador.

Mi corazón se alegra en el Señor, en Dios me siento yo fuerte y seguro. Ya puedo responder a mis contrarios, pues eres tú, Señor, el que me ayuda. R/.

El arco de los fuertes se ha quebrado, los débiles se ven de fuerza llenos. Se ponen a servir por un mendrugo los antes satisfechos; y sin tener que trabajar, pueden saciar su hambre los hambrientos. Siete veces da a luz la que era estéril y la fecunda ya dejó de serio. R/.
Da el Señor muerte y vida, deja morir y salva de la tumba; Él es quien empobrece y enriquece, quien abate y encumbra. R/.
Él levanta del polvo al humillado, al oprimido saca de su oprobio, para hacerlo sentar entre los príncipes en un trono glorioso. R/.



ACLAMACIÓN R/. Aleluya, aleluya.

Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven a salvar al hombre, que modelaste del barro. R/.


Ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Del santo Evangelio según san Lucas: 1, 46-56

En aquel tiempo, dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho en mí grandes cosas el que todo lo puede.

Santo es su nombre, y su misericordia llega de generación en generación a los que lo temen. Ha hecho sentir el poder de su brazo: dispersó a los de corazón altanero, destronó a los potentados y exaltó a los humildes. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió sin nada.

Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia, para siempre".
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. 

Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Comentario:
Cantos de victoria

Ana canta con júbilo irreprimible que Dios ha vencido; María proclama con entusiasmo contagioso que Dios es grande y misericordioso. Creemos en un Dios que salva, un Dios que no es espectador lejano ni gerente ocupado de un universo ancho y ajeno.

Vivir significa escoger, y la escogencia fundamental es: ¿quiero, sí o no, ser el centro de mi propia vida? Si digo que sí, convierto mentalmente a los demás en mis siervos y los considero de entrada como gente que me debe pleitesía o servicios. Serán instrumentos de mi poder, no hermanos de mi caminar. Mi elección egoísta sólo puede ser destruida por un acto que restituya a mi hermano en su calidad de hijo amado del único Dios y Señor de todos.

Y porque tales son las consecuencias y el modo de nuestras acciones hay que decir que la justicia de Dios no es la de un observador neutral. La palabra "neutro" significa originalmente: "ni uno ni otro"; y no es así la mirada de Dios ni es así su actuar. Dios no es "ni de uno ni de otro" sino "de ambos, de todos". La justicia de Dios equivale a la realización de su señorío y a la llegada de su reinado. Frente a Él caen los imperios de nuestras pretensiones y mentiras, representadas en el cántico de María por aquellos que se tienen por ricos, soberbios y poderosos. Sólo su grandeza, sólo su belleza, sólo su sabiduría quedan en pie cuando aparece.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Confiados, Señor, en tu misericordia, venimos a tu altar con nuestros dones, a fin de que la celebración de esta Eucaristía nos purifique de nuestros pecados.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio II/A o II/B de Adviento.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 46. 49)
Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la recepción de este sacramento nos dé fuerza, Señor, para prepararnos a la venida de nuestro salvador con la práctica de las buenas obras, y podamos así, alcanzar el premio de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Homilías de Fr. Nelson Medina, O.P.