23 de diciembre de 2012

IV Domingo de Adviento 23 de diciembre de 2012 Moniciones


LA CORONA DE ADVIENTO

La corona de Adviento es la fórmula más habitual y más sencilla de ir iniciando los domingos de Adviento. Y nuestras moniciones como, en otros años, irán reflejando ese hecho. La corona de Adviento tiene cuatro velas de colores diferentes y cada domingo de Adviento se enciende una. En el caso del primer domingo de encenderá la primera y las demás quedarán apagadas. Cuando lleguemos al segundo domingo de Adviento, antes de iniciarse la Eucaristía, ya estará encendida la vela del domingo anterior y, por tanto, se encenderá la segunda. Haremos lo mismo con la tercera y la cuarta. En caso de la tercera, iniciaremos la celebración con las dos velas anteriores ya encendidas y prenderemos la tercera. Para la cuarta, antes de comenzar ya estarán encendidas las tres y completaremos la corona con la cuarta vela encendida.

OTRAS POSIBILIDADES

Pueden presentarse, delante del altar, cuatro cirios grandes, también de colores, situados sobre una pequeña escalera que los sitúe a diferentes alturas. Esa escalera o estructura puede cubrirse con un paño del color morado típico del Adviento. La más baja será la del primer domingo y la más alta la correspondiente al cuarto. Se encenderán de la misma forma.

Otra fórmula interesante es colocar un “misterio”, un gran portal de Belén. Puede servir el que se vaya a destinar después al Nacimiento. Y se irán poniendo imágenes distintas de manera sucesiva. Al estar el portal vacío, la primera colocación puede ser la del pesebre –la cunita—vacía. Más adelante, en el segundo, se completa con los animales. El tercero con los pastores y San José. El cuarto colocar la imagen orante de la Virgen María manteniendo el pesebre vacío pues todavía no ha nacido el Señor.

El uso de las moniciones es parecido y similar a lo que se cita en el caso de las velas. Y en lugar de decir, por ejemplo, “al encender esta vela” pues se cambia por “al colocar esta figura de…”



BENDICIÓN DEL CUARTO CIRIO

Señor Jesucristo,
nos prometes y nos garantizas tu proximidad y presencia constantes
para que la vida y la paz rebosen generosamente entre nosotros.
Tú estás con nosotros y nos alegramos con María,
bendita entre las mujeres porque fue escogida por el Padre
para llevar a cabo su plan de salvación de la humanidad
proyectado desde la eternidad y manifestado y cumplido ahora en Ti.
Al encender estas cuatro velas,
queremos expresar nuestra disponibilidad a que el Espíritu Santo
nos cubra con su sombra y actúe en nosotros, como en María,
para que el Padre, alfarero del hombre, transforme nuestra arcilla
en obra de sus manos.

(Se acerca una persona y enciende el cuarto cirio)
Canto: ¡Ven, ven Señor no tardes! (Otro canto apropiado)

MONICIÓN DE ENTRADA

Recibid nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía. Este es último domingo de Adviento. Se cumple, hoy, la devoción de la corona de Adviento que hemos ido celebrando todo el Adviento. Hemos encendido, pues, la cuarta vela. Y eso nos hace saber que quedan pocas horas para que el Señor venga. En la noche de mañana lunes celebraremos la Nochebuena y el martes amaneceremos con la luz poderosa de Dios que ha nacido entre nosotros. Ya nos queda muy poco de espera. Pero estemos muy atentos a la llegada del Salvador y tomemos la decisión de mejorar, definitivamente, nuestra vida. El Señor viene ya muy pronto. Nos quedan unas pocas horas de espera ¡Ven, Señor Jesús!

MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La profecía de Miqueas –que es nuestra primera lectura-- señala a Belén como el lugar del nacimiento de Mesías. Y en todas las alusiones al Mesías dicho texto era fundamental. Incluso cuando Herodes, ante la demanda de los Magos, pregunta a sus doctores,éstos le dan testimonio con Miqueas. Todos, hoy, esperamos en el gran acontecimiento de Belén.

S.- Con este salmo, el 79, el pueblo de Israel le pedía a Dios que restaurase el Reino de Salomón con todo su esplendor y la viña es simbología de la familia. Para nosotros es un canto de esperanza ante la proximidad de la llegada del Señor Jesús.

2.- El autor de la Carta a los Hebreos da noticia profunda de Cristo. Es todo un tratado de cristología. Y así nos dice que la vida de Jesús es, desde el comienzo, ofrenda permanente de Cristo como servicio al Padre, en el plan concreto de la salvación.

3.- El evangelio de Lucas nos narra la escena memorable, bellísima y llena de significado como es la visita de María a su primera Isabel, en la montaña de Judea. Y como Isabel exclama su admiración ante la Madre del Señor. El Niño –el futuro Juan Bautista—también salto de gozo en el seno en la proximidad de María. Escuchemos con mucha atención.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

El padre Leoz ha escrito una preciosa oración para este momento de espera que nos separa muy poco de la Navidad, de la llegada del Niño Dios. Escuchemos:



¡DÁNOS TU FE, MARIA!

Para que Dios esté pronto con nosotros
Para que nosotros, pronto estemos con El
Para que creamos, aun sin ver
Para que aún sin ver, creamos por encima de todo

¡DÁNOS TU FE, MARÍA!

Sólo así, podremos vivir, celebrar
cantar y festejar el encanto de la Navidad.
Sólo así, en este Año Santo de la Fe,
podremos conocer, sentir, vivir,
amar, testimoniar y celebrar
al DIOS que viene pequeño por Navidad

Exhortación de despedida

Lo hemos venido diciendo en la Eucaristía. Nos quedan unas horas para la llegada del Señor. La noche de mañana lunes, por la noche, nos volvemos a ver en la popular y entrañable Misa del Gallo.

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