9 de abril de 2013

Martes de la 2ª semana de Pascua. Ciclo C




Santos: Hugo de Rouen, obispo; Casilda de Burgos, virgen. Celestina Faron y compañeros, mártires. Feria (Blanco)

RENACIDOS POR EL ESPÍRITU
Hch 4, 32-37; Jn 3,7-15
El sumario de la vida de la comunidad cristiana de Jerusalén siempre ha resultado fascinante y a la vez incómodo. Los creyentes que buscan y se esfuerzan por renovar su vida y abonar al cambio de las instituciones y estructuras sociales, se entusiasman con dicho cuadro y sustentan su esperanza. Los que reducen la vida de fe a prácticas cultuales, lo consideran utopía pura e intromisión indebida de la fe en cuestiones sociales y políticas. La transformación profunda de personas y sociedades no puede imponerse bajo ningún argumento. Las donaciones y la puesta en común de los bienes no era una obligación, sino una decisión asumida de manera voluntaria. El caso ejemplar de Bernabé así lo ilustra. La voluntad del creyente es redimensionada por la fuerza del Espíritu, que ensancha el horizonte y acrecienta la capacidad de amar y confiar en el amor providente de Dios. La buena voluntad del cristiano se ensambla misteriosamente con la moción generosa del Espíritu.

ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 19, 7. 6)
Alegrémonos, regocijémonos y demos gracias, porque el Señor, nuestro Dios omnipotente, ha empezado a reinar. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nuestra vida toda sea testimonio vivo del poder de Cristo resucitado, que nos ha hecho morir con Él al pecado, para que podamos resucitar con Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA
Tenían un solo corazón y una sola alma.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 4, 32-37

La multitud de los que habían creído tenía un solo corazón y una sola alma; todo lo poseían en común y nadie consideraba suyo nada de lo que tenía.

Con grandes muestras de poder, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y todos gozaban de gran estimación entre el pueblo. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían terrenos o casas, los vendían, llevaban el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles, y luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno.
José, levita nacido en Chipre, a quien los apóstoles llamaban Bernabé (que significa hábil para exhortar), tenía un campo; lo vendió y puso el dinero a disposición de los apóstoles. 

Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

Comentario:

¿Un Cuadro Idealizado?

Empezamos hoy preguntando: ¿fueron las cosas tan bellas, tan perfectas, tan felices como lo presenta la primera lectura de hoy? ¿De veras fue posible alguna vez la convivencia humana en términos tan hermosos y tan fecundos? ¿Fue todo ello como un sueño realizado de ese comunismo que algunos estiman que existió en los orígenes de la humanidad misma?

Hay dos cosas, aparentemente contradictorias entre sí, de las que podemos estar seguros. Primera: el Evangelio tuvo un efecto maravilloso de transformación de aquellas gentes. No tengamos miedo de afirmar que hay poder en la gracia de Dios, y que ese poder derriba barreras y hace que el egoísmo se vea superado por la solidaridad y el odio pierda terreno ante la fuerza del perdón.

Pero hay un segundo aspecto: el mismo libro de los Hechos de los Apóstoles, que estamos escuchando en Pascua, muestra que las comunidades vivieron distintos momentos. Desde lo más "idílico" y bello hasta lo más prosaico y crudo. Es decir: no podemos desgajar este pasaje del conjunto de una obra que nos muestra también que hubo discusiones, desacuerdos, rivalidades y en fin todo aquello que acompaña nuestra fragilidad humana.

Y sin embargo, el recorrido mismo de la Palabra y de la obra del Espíritu Santo muestra que ni la fragilidad interior ni la persecución exterior logran detener la difusión maravillosa de la Buena Noticia. Guiados por ese mismo Espíritu y alimentados por esa misma Palabra, también nosotros tenemos un mensaje de gracia para el mundo.



Del salmo 92 R/. El Señor es un rey magnífico. Aleluya.

Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, y para siempre está firme tu trono. R/.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para siempre, Señor, la santidad adorna tu templo. R/.



ACLAMACIÓN (Cfr. Jn 3, 15) R/. Aleluya, aleluya.

El Hijo del hombre debe ser levantado en la cruz, para que los que creen en Él tengan vida eterna. R/.

Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo.

Del santo Evangelio según san Juan: 3, 7-15

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: "No te extrañes de que te haya dicho: 'Tienen que renacer de lo alto'. El viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así pasa con quien ha nacido del Espíritu". Nicodemo le preguntó entonces: "¿Cómo puede ser esto?".

Jesús le respondió: "Tú eres maestro de Israel, ¿y no sabes esto? Yo te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero ustedes no aceptan nuestro testimonio. Si no creen cuando les hablo de las cosas de la tierra, ¿cómo creerán si les hablo de las celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el Hijo del hombre, que bajó del cielo y está en el cielo. Así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


Comentario:

Nacer de Nuevo

La semana pasada, la de la Octava, nos habíamos dedicado, como era lo más natural, a seguir con espiritual deleite los relatos de las primeras apariciones del Resucitado. A partir de esta semana y durante casi toda la Pascua escucharemos generosas porciones del evangelio según san Juan. Desde ayer hemos empezado con el diálogo de Jesús con Nicodemo, que ocupará esta segunda semana de Pascua, y luego vendrán otros textos, sobre todo de tono eucarístico y en preparación a la llegada del Espíritu Santo.

El diálogo con Nicodemo, si lo miramos bien, es sólo diálogo en su forma literaria, pero en realidad no pretende registrar, como si fuera con magnetófono, una conversación sucedida así como se cuenta. Hasta cierto punto, es más la puesta en escena de una enseñanza o de una serie de enseñanzas que quieren que nosotros como lectores y oyentes de la predicación podamos percibir la maravillosa novedad que llega con Jesucristo.

Esto no significa que Nicodemo no haya existido ni que no haya habido uno o más diálogos entre este personaje y Jesús; lo que estamos diciendo es que la estructura del escrito que nos ha llegado es más el resumen teológico del sentido o significado que Cristo podía tener delante de la enseñanza judía de aquella época. Y el propósito claramente es mostrar cómo con Jesús y sólo con Jesús se hace posible la vida nueva; con Jesús y sólo con Jesús llega al mundo la victoria sobre el pecado y el camino hacia la gloria del cielo.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que este sacrificio pascual que vamos a ofrecerte, nos llene siempre de alegría, prosiga en nosotros tu obra redentora y nos obtenga de ti la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I-V de Pascua.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Cfr. Lc 24, 46. 26)
Era necesario que Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos y así, entrara luego en su gloria. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, precio de nuestra redención, nos ayuden, Señor, a cumplir tus mandamientos y a obtener, así, nuestra felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Homilías de Fr. Nelson Medina, O.P.