Santos: Juan de Kety o Kanty, presbítero; Victoria y
Anatolia de Roma, mártires. Beato Nicolás Factor, presbítero.(Morado)
ASÍ VENDRÁ LA PAZ
Mi 5,14; Hb, 10,5-10; Lc
1,39-45
El profeta Miqueas tenía ideas claras sobre la manera como Dios
restablecería próximamente la suerte de los pueblos y ciudades de Sudé. Miqueas
no mostraba una mentalidad pasiva; no estaba esperando que un descendiente de
David resolviera milagrosamente los problemas derivados de la irresponsabilidad
de los gobernantes. Ellos, los israelitas de a pie, tendrían que asumir su
responsabilidad histórica; en caso que ocurriera una invasión, ellos la
deberían enfrentar. Dios suscitaría un jefe originario de Belén; por mediación
suya, Dios los liberaría, pero el pueblo tendría que asumir su propia
responsabilidad. Por su parte, el relato del Evangelio de san Lucas presenta el
encuentro anticipado de la madre de dos profetas sobresalientes, Jesús y Juan
el Bautista que consagraron su vida a la consolidación de la paz Desde la
tradición profética de Israel, las transformaciones radicales dentro de la
historia del pueblo, comienzan siempre con señales modestas. El nacimiento de
dos niños pequeños, en medio de dos familias humildes, sería la pequeña semilla
de paz que Dios sembraría en medio de Israel, llamado a ser tierra fecunda.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Is
45, 8)
Destilen, cielos, el rocío, y que las nubes
lluevan al justo; que la tierra se abra y haga germinar al salvador.
No se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que hemos conocido por
el anuncio del ángel la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos, por su
pasión y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor
Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
De ti saldrá el jefe de Israel.
Del libro del profeta
Miqueas: 5, 1-4
Esto dice el Señor: "De ti, Belén Efrata, pequeña entre las
aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel, cuyos orígenes se remontan a
tiempos pasados, a los días más antiguos.
Por eso, el Señor abandonará a Israel, mientras no dé a luz la que ha de dar a
luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. Él se
levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su
Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque la grandeza del que ha de nacer
llenará la tierra y él mismo será la paz".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Comentario:
La Historia como un Parto
Las palabras de Miqueas anuncian cosas grandes a la pequeña aldea
de Judá: "de ti saldrá el jefe de Israel." Mas el proceso no es
mágico: hay un camino que recorrer, descrito aquí con dos metáforas bien
entendibles: el abandono y el parto.
Israel se siente abandonado de Dios; para ellos eso es un hecho. Y
el profeta lo que hace es tomar ese sentimiento denso y agobiante, y abrirlo
hacia una esperanza y ponerle un límite: hay un niño por nacer, un niño que
será bendición para todos. De modo que, en cierto sentido, el dolor del parto
no es sólo el dolor de esa mujer cuya identidad queda en la penumbra del
misterio: el parto es de todo el pueblo. La historia se convierte en un dar a
luz.
Así visto, el dolor presente se convierte en el comienzo de la
alegría futura, y todos pueden de algún modo sentir que el que habrá de nacer
para todos nace.
Del salmo 79 R/. Señor,
muéstranos tu favor y sálvanos.
Escúchanos, pastor de Israel; tú que estás rodeado de querubines, manifiéstate;
despierta tu poder y ven a salvarnos. R/.
Señor, Dios de los ejércitos, vuelve tus ojos, mira tú viña y visítala; protege
la cepa plantada por tu mano, el renuevo que tú mismo cultivaste. R/.
Que tu diestra defienda al que elegiste, al hombre que has fortalecido. Ya no
nos alejaremos de ti; consérvanos la vida y alabaremos tu poder. R/.
Aquí estoy, Dios mío, para hacer tu voluntad.
De la carta a los hebreos:
10, 5-10
Hermanos: Al entrar al mundo, Cristo dijo, conforme al salmo: No
quisiste víctimas ni ofrendas; en cambio, me has dado un cuerpo. No te
agradaron los holocaustos ni los sacrificios por el pecado; entonces dije
—porque a mí se refiere la Escritura—: Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer
tu voluntad".
Comienza por decir: No quisiste víctimas ni ofrendas, no te agradaron los
holocaustos ni los sacrificios por el pecado —siendo así que eso es lo que
pedía la ley—; y luego añade: "Aquí estoy, Dios mío; vengo para hacer tu
voluntad".
Con esto, Cristo suprime los antiguos sacrificios, para establecer el nuevo. Y
en virtud de esta voluntad, todos quedamos santificados por la ofrenda del
cuerpo de Jesucristo, hecha una vez por todas.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Comentario:
10:5-7 Estos versos eran una adaptación libre del Salmo
40:6-8:
“Sacrificio y ofrendas no
has deseado; Me has abierto los oídos; Holocausto y ofrenda por el pecado no
has pedido. Entonces dije: "Aquí
estoy; el rollo del libro está escrito en mí;
Me deleito en hacer Tu voluntad, Dios mío; Tu ley está dentro de mi
corazón."
A medida que se aproxima la fiesta de la Navidad, podemos estar
tentados a pasar por alto la cuestión más importante de las fiestas. ¿Por qué
vino Jesús?
Con un poco de la edición creativa, el autor de Hebreos intentó
responder a esa pregunta. Pero su respuesta fue en el contexto de su visión. El
autor coloca el versículo adaptado del Salmo 40 en su perspectiva en adoración
justa. Más concretamente, un culto aceptable a Dios.
El autor comparte una visión del mundo común para sus
contemporáneos. La casa de Dios eran los cielos (o reflejada en el cielo); el
hogar de la humanidad era la tierra. Para apaciguarse o alinearse a Dios (o su
idea de un Dios), la gente crearía ceremonias y construiría templos que
duplicarían lo que pensaban era el culto y la estructura del cielo. Cuando el
rey Herodes tuvo el segundo templo reconstruido en la época de Jesús y la
Iglesia primitiva, él y los constructores trataron de capturar el sentido del
cielo en el edificio mismo. Cuando los sacerdotes en el templo ofrecían el
sacrificio, se esforzaban por hacerlo como si estuviesen delante del mismo
Todopoderoso mismo. Pero en el tiempo aproximado cuando el autor escribió la
carta a los Hebreos, los Romanos destruyeron el templo y redujeron a Jerusalén
a escombros. Con el templo destruido, los Judíos y los Judíos-Cristianos
lloraban. El templo no era nada más que un montón de piedras y el sacerdocio se
dispersó. Los críticos podrían haber llamado
el culto en el templo, un fracaso.
El autor tomó el punto de esa crítica para avanzar en su visión de
Cristo, el Sumo Sacerdote Eterna. El sacerdocio de Aarón fue un fracaso, porque
era repetitivo e ineficaz. Pero el Cristo vino a ofrecer su cuerpo como una
forma de hacer la voluntad de Dios. El autor enmarcaba el Salmo 40:6 - 8 como
una oposición entre lo antiguo y lo nuevo, así que él podría justificar su
reclamo. Nosotros somos salvados por Cristo cuando él dice "Sí" a
Dios y se ofreció a sí mismo.
¿Por qué vino Cristo? Para decir "Sí" a Dios y a
ofrecerse a sí mismo al Padre. Llegó para mostrarnos cómo podemos hacer lo
mismo. Y nos da el poder de hacer precisamente eso.
¿Cómo has intentado hacer la voluntad de Dios esta Navidad? ¿Cuál
es el resultado?
ACLAMACIÓN (Lc 1, 38) R/.
Aleluya, aleluya.
Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho. R/.
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor
venga a verme?
Del santo Evangelio según
san Lucas: 1, 39-45
En aquellos días, María se encaminó presurosa a un pueblo de las
montañas de Judea, y entrando en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. En
cuanto ésta oyó el saludo de María, la criatura saltó en su seno.
Entonces Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y levantando la voz, exclamó:
"¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién
soy yo, para que la madre de mi Señor venga a verme? Apenas llegó tu saludo a
mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno. Dichosa tú, que has creído, porque
se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Credo.
Comentario:
Llega Jesús, y con Él la Alegría
El evangelio nos acerca aún más al arribo de Cristo a nuestro
mundo. ¡Ya pronto se podrá palpar su cuerpecito en el vientre fecundo de la
Virgen Bella! Mas hay uno que, sin tocar es como si tocara. Se llama Juan Bautista,
y ha saltado de gozo en la proximidad del Mesías. ¡Qué día gozoso!
la figura de Juan nos ha acompañado en este Adviento. Nos ha
predicado conversión. Su palabra acerada ha sido una hoz afilada que quiere
dejar listo el campo para la nueva siembra, la siembra de gracia que hará
Cristo Jesús. Pero antes que sus palabras, es esta danza suya en el vientre de
Isabel la que nos invita a tener la actitud justa frente al Mesías. Más allá de
nuestros pensamientos, estudios, conclusiones o resoluciones, Cristo es la
Buena Nueva, y una buena nueva se recibe con gratitud, con gozo, con danza, con
explosión de alabanza.
Y destaquemos la palabra que el Espíritu Santo pone en boca de
Isabel: "feliz la que ha creído." Es como la gran definición
"humana" de María, ya que la definición celeste de Ella es
"Kejaritomene, Llena de Gracia." Bendigamos la fe de María, y con esa
fe en nuestro corazón dancemos ante el Niño que ya llega.
PLEGARIA UNIVERSAL
Cuando nos acercamos ya a la
fiesta del nacimiento de aquel que viene a mostrarnos la bondad de Dios y su
amor a toda la humanidad, oremos.
Después de cada petición
diremos:
Ven, Señor Jesús, y aumenta
nuestra fe.
Para que la Iglesia entera, todos los cristianos, vivamos con mucha fe la
espera del nacimiento de Jesús. Oremos.
Para que los gobernantes de todos los países busquen sinceramente la paz y la
concordia entre todos los pueblos de la tierra. Oremos.
Para que todas las madres que están esperando un hijo puedan vivir este momento
tan importante con mucha alegría y confianza en el futuro.Oremos.
Para que los que llegan para estas fiestas marcados por la pobreza y las
dificultades de la crisis económica, encuentren las ayudas que necesitan para
poder seguir adelante. Oremos.
Para que todos nosotros sepamos encontrar en estos días momentos de silencio y
de oración, para vivir de verdad en nuestros corazones la venida del Hijo de
Dios. Oremos.
Escúchanos, Señor Jesús, y
ven a salvamos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el mismo Espíritu que cubrió con su sombra y fecundó con su
poder el seno de la Virgen María, santifique, Señor, estas ofrendas que hemos
depositado sobre tu altar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio II/A o II/ B de
Adviento.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
(Is 7, 14)
He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz
un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA
COMUNIÓN
Tú, que nos has dado en este sacramento la prenda de nuestra
salvación, concédenos, Padre todopoderoso, prepararnos cada día con mayor
fervor para celebrar dignamente el nacimiento de tu Hijo, que vive y reina por
los siglos de los siglos.
UNA REFLEXIÓN PARA
NUESTRO TIEMPO.- En el refranero popular
es de sobra conocido el proverbio que dice "a Dios rogando y con el mazo
dando". El dicho recoge sin duda alguna la sabiduría popular cristiana que
articulaba las dos dimensiones esenciales de la espiritualidad cristiana: la
confianza en Dios y la responsabilidad de los creyentes. Ningún ideal mesiánico
cancela nuestra responsabilidad personal y social. Los oyentes y lectores del
oráculo de Miqueas enfrentaban amenazas diversas por parte de naciones vecinas
militarmente más fuertes. No imaginaban que descendería una legión celeste a
librarlos de los asirios, tampoco pensaban que un descendiente de David
resolvería por sí solo todos sus problemas. Ellos tendrían que asumir sus
propias obligaciones. La corresponsabilidad social, la participación libre y
voluntaria de creyentes y ciudadanos genera un movimiento y una dinámica social
realmente eficaz y transformadora. La fe cristiana no puede vivirse desde
actitudes de pasividad, dependencia o aislamiento. La fe genera un tejido de
relaciones que cohesionan a los creyentes, transformándolos en una comunidad
participativa y responsable.
